Los Objetivos de Desarrollo del Milenio impulsaron a nivel mundial una labor sin precedentes para cubrir las necesidades de los más pobres. Sin embargo, pese a los logros sustanciales, muchos países tienen dificultades para cumplir uno o más objetivos antes de la fecha meta de 2015. Con el plazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio acercándose rápidamente, en su segundo período ordinario de sesiones de 2012, la Junta de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación decidió incluir un examen del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en cada uno de sus próximos períodos de sesiones hasta 2015. Reuniendo a los dirigentes del sistema de las Naciones Unidas bajo la presidencia del Secretario General, la Junta de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación tiene la capacidad de aunar las ventajas, las capacidades y los conocimientos especializados de las organizaciones que la integran para mejorar la coherencia y asegurarse de que el sistema de las Naciones Unidas actúe con una sola voz en relación con esta cuestión crítica a nivel mundial, regional y nacional. A fin de lograr acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la Junta de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación se comprometió a adoptar un planteamiento audaz de resolución de problemas a fin de prestar apoyo de manera urgente y cohesiva a los esfuerzos nacionales encaminados a lograr resultados tangibles. Como se observó en su resolución 68/20, la Asamblea General hizo suyas las conclusiones y recomendaciones del informe del Comité del Programa y de la Coordinación (A/68/16), entre otras cosas, sobre el informe de la Junta de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación y acogió con beneplácito el examen periódico de la Junta de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio a nivel nacional, así como el apoyo de la Junta a los Estados Miembros (véanse la resolución 68/20, párr. 5, y A/68/16, párr. 230).

El examen se está realizando en la categoría principal bajo la dirección del Secretario General y la copresidencia del Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Presidente del Grupo del Banco Mundial. En él se señalan los cuellos de botella que impiden avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y se determinan medidas concretas para las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas a fin de ayudar a los países a lograr resultados sustanciales. Este examen no supone una duplicación de los actuales mecanismos de seguimiento y supervisión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, sino que, más bien, refuerza el apoyo que presta todo el sistema de las Naciones Unidas a la ejecución de los planes de acción nacionales para la aceleración del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, asegurando un enfoque coordinado de los conocimientos técnicos y operacionales del sistema de las Naciones Unidas.

En 2013 concluyeron las dos primeras rondas del examen. En total, la Junta de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación examinó tres Objetivos de Desarrollo del Milenio en ocho países: el Níger, la República Unida de Tanzanía y Burkina Faso en relación con el hambre y la pobreza (primer Objetivo); Ghana, El Salvador, Indonesia y Kirguistán en relación con la salud materna (quinto Objetivo); y Nepal en relación con el saneamiento (meta del séptimo Objetivo). Los respectivos coordinadores residentes de las Naciones Unidas y los directores del Banco Mundial en los países se sumaron a los miembros de la Junta de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación en un diálogo interactivo destinado a buscar soluciones para acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En términos generales, los equipos de las Naciones Unidas en los países han considerado el examen un ejercicio útil para volver a examinar las estrategias destinadas a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio a nivel nacional. También ha mejorado la coordinación y la cooperación sobre el terreno entre las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo y el Banco Mundial. Los miembros de la Junta de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación ofrecieron una serie de propuestas para acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que aumentaría de manera significativa el apoyo a los países señalados, promovería una mayor alineación de los programas de los distintos organismos y facilitaría el intercambio de conocimientos en los ámbitos pertinentes.